El 29 de noviembre fue un día lleno de significado en el Instituto Champagnat:
Se celebró la Eucaristía y la imposición de las tres violetas, un símbolo de honor y compromiso, para los estudiantes de la generación CXXXII. En un evento de gala lleno de emoción y gratitud, el Hermano Ismar Portilla, Rector del Instituto, compartió palabras que resonaron en los corazones de todos los presentes, recordándoles el valor de la educación marista y la importancia de perseguir sus sueños con determinación. La entrega de los anuarios fue más que un acto protocolar: fue un momento para reflexionar sobre el camino recorrido, los desafíos superados y las amistades forjadas. A cada estudiante se le entregó un tesoro lleno de recuerdos, listo para acompañarlos en su próximo capítulo como universitarios. A la generación CXXXII le decimos: que este logro sea solo el comienzo de una trayectoria brillante. Que cada página de sus vidas esté llena de éxitos, alegrías y aprendizajes que los impulsen a conquistar nuevos horizontes. ¡Que el espíritu marista los guíe siempre en su camino hacia el futuro!
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